Departamento de Filosofía del IES Doña Jimena (Gijón)

La Filosofía también te servirá para amarte a ti mismo

Si la filosofía ha de llegar a los recovecos más hondos de la ética y la metafísica ¿no ha de ser forzosamente compleja?
Divulgar la filosofía consiste muy a menudo en quitar jerga y hojarasca verbal a lo que otros han dicho. A veces uno se sorprende de lo poco que queda cuando se ha entregado a esta labor de poda de lo superfluo. No por nada decía el filósofo austriaco Ludwig Wittgenstein que lo que está dicho oscuramente está pensado oscuramente.
Por otra parte, para divulgar y hacerlo bien hay que conocer a fondo la materia de que se trate. Permítame que ilustre esto con una anécdota que se cuenta del físico Richard Feynman, premio Nobel de Física en 1965 y extraordinario divulgador. Cierto día un colega suyo le pidió que le explicara un asunto técnico de física. Feynman se apresuró a contestar que lo mejor sería que antes preparase una clase de primero de carrera sobre la cuestión. Pero al cabo de unos días Feynman se dirigió a su colega en estos términos: «No puedo. No puedo reducirlo al nivel de los estudiantes de primero. Lo que significa que en realidad no lo entiendo».