¿Un marciano en España?

Daniel Innerarity (Bilbao, 1959), empieza fuerte. Sin que se le pregunte, despliega una reflexión sobre los medios de comunicación, a los que dice respetar mucho desde que dio clase en una Facultad de Periodismo.
"Es evidente que el periodismo no está pasando por sus mejores momentos. No sólo por su modelo de negocio sino por el modelo de mediación que el periodismo establece. Lo mismo les ocurre también a los políticos, profesores o médicos. Hay quien va al médico pidiendo ya la receta porque ha mirado en Google lo que tenía. Los que nos dedicamos a profesiones de mediación, o añadimos un valor o no vamos a tener ningún futuro. Ya no tenemos autoridad por derecho divino, por ganar una cátedra o hacer una carrera de Periodismo sino porque damos claves al estudiante, al lector o al paciente que no va a encontrar en Google. Así, nosotros no tenemos que competir con Google sino dar a la gente lo que no va a buscar en Google porque ni siquiera se les ocurre".


De ahí el titular de esta entrevista y el augurio sobre la vida inteligente que, en este caso, conviene al filósofo y también al periodista.

Platón 1 - Google 0: los filósofos arrasan en Silicon Valley

Ética de la tecnología como requisito para obtener un trabajo. ¿Se lo imaginan? Ocontratar filósofos para las unidades de investigación de Google. Bueno, no hace falta que se imaginen esto último: basta con que entren en LinkedIn. Allí se encontrarán, por ejemplo, con Edward Grefenstette, uno de los investigadores de DeepMind, una empresa de Inteligencia Artificial adquirida por el gigante de Mountain View. Además de su especialidad, la informática, también estudió Física... y Filosofía.

Grefenstette no es un caso único. En Microsoft, IBM o Google trabajan decenas de licenciados en Filosofía con interés por la tecnología y, sobre todo, por qué tipo de sociedad nos aguarda en el futuro. La tendencia (aún) no ha llegado a España, así que no le quite el polvo al diploma de licenciado. O sí. Quizás pueda convencer a una start up de que le necesitan. Por su lógica, por su ética... En definitiva: por su capacidad de razonar y ver más allá de lo inmediato. (Ver noticia completa en "el Mundo")